Podemos dormir hasta tarde, tenemos mucho tiempo libre, nos bañamos en el mar, tomamos el sol, nos quedamos hasta las tantas de fiesta con los amigos... La verdad es que el verano es la mejor época del año. Nos alegramos cuando llega y nos entristecemos cuando se acaba. Es la estación del año para despreocuparse, pasarlo bien y conocer gente nueva. Y de las variantes de hacer nuevos contactos es el ligue de verano. Ese rollo pasajero que sólo dura lo que dura la época estival pero que se recuerda durante toda la vida.
Hay varias características de ligue de verano que lo diferencian del resto de relaciones amorosas.
Siempre o casi siempre suele ser con un total desconocido al que no conocías de antes y al que nunca más volverás a ver. Existen otros tipos de contactos sexuales de una noche en los que también se mantiene relación con un total desconocido, pero en este caso hablamos de más de un día. Después ocurre que, con el tiempo, idealizamos nuestro ligue de verano, la realidad se distorsiona y nos parece que todo lo que vivimos junto a esa persona fue perfecto y maravilloso, como en una película romántica.
El ligue de verano tiene una vida limitada, y nosotros lo sabemos desde el principio aunque lo mejor de todo es, que no nos importa. Es parte de la magia y de la diversión. Sabemos que esa persona no es nuestra pareja ideal y que no tenemos ningún futuro con ella, pero aún así, lo asumimos y lo disfrutamos. Eso normalmente no nos ocurre cuando conocemos a alguien en la vida real, por decirlo de algún modo. Siempre pensamos que la relación puede ir a más y no descartamos un compañero para toda la vida.
Durante el tiempo que dura el ligue de verano, estamos relajados, morenos, de buen humor y nunca hay problemas (bueno, no hasta que se acaba el verano). Estamos de vacaciones y no hay nada por lo que debamos discutir. En otro tipo de relaciones las discusiones y peleas no tardan en aparecer. Sin embargo con nuestro amante estival todo es como en una balsa de aceite, no hay malentendidos, no hay discusiones, todo es paz y disfrutar del verano.
El ligue de verano es atemporal. Puede ocurrir en la juventud (lo cuál es más probable), en la universidad, a partir de los treinta o incluso en un viaje del inserso. Lo importante es la magía y la chispa del momento.
Por estas razones, el ligue de verano es una de las experiencias más bonitas que se pueden vivir. Por que no se trata sólo de sexo en vacaciones, sino de una corta pero intensa historia de amor que recordamos por muchos años.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados